Historia y tradición

Entre 1840 y 1845 apareció misteriosamente un singular producto que daría a la bisutería menorquina fama mundial: los bellísimos monederos de malla de plata. Un complemento de gran elegancia en el que la plata, primorosamente “tejida” por manos femeninas, adquiere una mágica soltura y movimiento, como si de las redes de los pescadores menorquines se tratara.

Este producto especializado, que llegó a tener una gran importancia para la economía isleña, sentó las bases de la industria bisutera menorquina. En la actualidad la bisutería insular sigue ocupando, por su calidad e importancia, un lugar de vanguardia en el ámbito europeo.